¿ Qué es la sabiduría?

En esta maravillosa reflexión, José Luis Sampedro refleja el modo de vida dentro de la sociedad occidental, donde nos encontramos con el concepto tantas veces nombrado por distintos filósofos y psicólogos de “ser” o “tener”. La sociedad actual occidental se rige por el concepto “tener” y el objetivo es tener la mayor cantidad de cosas posibles para ser feliz. Es decir, la felicidad es únicamente alcanzada si se tiene lo que la sociedad dice que hay que tener: un coche, una casa, hijos a los treinta años y una relación idílica. En cambio, para lograr “ser” hay que tener la habilidad de mirar hacia dentro de uno mismo y contemplar de manera auténtica las capacidades que permiten el desarrollo de las potencialidades y capacidades personales. La felicidad es más sencilla de alcanzar; simplemente se da cuando uno se deja estar en contacto con lo más íntimo y verdadero de uno mismo, sin tener que exigirse ser más o tener que hacer lo que la mayoría de personas hace.

La diferencia entre ser y tener es la que corresponde a una sociedad interesada principalmente por las personas y otra que da preeminencia a las cosas. La orientación de tener es característica de la sociedad industrial occidental en la que el afán de lucro, la fama y el poder se han convertido en los problemas predominantes de la vida. Parece ser que los bienes materiales adquieren mayor importancia que el bienestar de los seres humanos. Parece sugerirse que la esencia misma de los seres humanos está en tener y que el individuo que nada posee no es nadie. La característica fundamental de esta sociedad es estar activo, y no en el sentido de una actividad interior, sino de estar ocupado y distraído con las cosas externas a nosotros.

No se nos educa con libertad de pensamiento y no se fomenta ni la creatividad ni la diferencia de pensamiento, lo que facilita la aparición de los prejuicios, que a su vez favorecen el miedo. Lo diferente trae como consecuencia el miedo, y éste nos incapacita a pensar libremente. A lo largo de toda la historia se nos ha ido potenciando que seamos todos iguales, logrando muchos avances en materia de derechos sociales. Sin embargo, hay ocasiones en los que este pensamiento es perjudicial; cuando pasamos de la igualdad a la uniformidad. En ese momento consideramos que aquel que es diferente es que está enfermo o tiene alguna “tara”, y por consiguiente habría que modificar alguna de sus conductas para que sea igual que todos. Sin embargo, cada individuo es único, no hay dos personas exactamente iguales, sino que sencillamente cada uno es, y eso nos hace especiales. Por ejemplo, un cuadro es único e irrepetible y, a no ser que sea copia, no va haber otro igual. Esto es lo maravilloso del ser humano, la diversidad.

¿Qué sucede cuando una persona quiere comenzar un proceso de psicoterapia? Sería un momento para acompañar a la persona en su contacto interior, de desarrollar la capacidad para escucharse y ver cuáles son sus necesidades, talentos, potencialidades y capacidades. Sin embargo, ¿qué ha pasado con las personas que han ido al psicólogo o han necesitado ayuda psicológica? Puede que el hecho de tener un momento para ellos se haya visto de manera negativa, o incluso que se les haya etiquetado bajo la condición de enfermo, implicando que las soluciones a sus preguntas y dudas están fuera de uno mismo, en el exterior. La cultura predominante tiende a buscar el remedio fuera del individuo. Y es desde este marco cultural desde el cual el individuo comienza su proceso de autoconocimiento. Por ello es importante tener conciencia de dónde estamos inmersos, qué valores son los predominantes, a la hora de iniciar ese proceso.

José Luis Sampedro nos advierte sobre el arte de vivir, que no es el arte de hacer cosas, ni el arte de “tener”. Nos enseña que la vida es el tiempo que tenemos para desarrollar todas nuestras capacidades, en definitiva, para “ser”.

“El tiempo no es oro, el tiempo es vida” José Luis Sampedro ( 1917-2013)

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