¿Qué es la ansiedad social y cómo gestionarla?

Hay situaciones cotidianas que pueden generar cierto nerviosismo, como hablar delante de otras personas, conocer a alguien nuevo o expresar una opinión. Sentir cierta incomodidad en estos momentos es completamente natural.

Sin embargo, cuando la preocupación por cómo nos ven los demás empieza a ocupar demasiado espacio, pueden aparecer nervios intensos, miedo a ser juzgado y pensamientos recurrentes antes, durante o después de una situación social.

Cuando este malestar es persistente y lleva a evitar determinadas situaciones, puede ser útil preguntarse qué es la ansiedad social y cómo está afectando a nuestra vida.

Cómo gestionar la ansiedad social

¿Qué es la ansiedad social?

La ansiedad social, también conocida como fobia social o trastorno de ansiedad social, se trata de un tipo de malestar emocional que aparece ante situaciones en las que la persona siente que puede ser evaluada, juzgada o criticada por los demás.

A la hora de definir qué es la ansiedad social, es importante aclarar que no se limita únicamente a hablar en público. Puede surgir en escenarios cotidianos como:

  • Mantener una conversación casual o hacer una pregunta.
  • Conocer gente nueva o acudir a una reunión de trabajo.
  • Comer, beber o escribir delante de otras personas.
  • Hablar con figuras de autoridad o expresar desacuerdo.

Para comprender qué es la ansiedad social, también es importante observar cómo este miedo puede influir en la forma en que interpretamos las situaciones sociales y en cómo respondemos ante ellas.

En estos momentos, suele aparecer un temor profundo a hacer el ridículo, equivocarse, parecer inseguro o recibir una valoración negativa.

Los síntomas de esta ansiedad social pueden manifestarse físicamente (sudoración, taquicardia, temblores, tensión muscular) y cognitivamente, a través de pensamientos anticipatorios y un deseo imperioso de huir.

Cuando la mirada de los demás empieza a pesar

Una de las características de la ansiedad social es que la atención se dirige constantemente hacia uno mismo y hacia cómo creemos que nos están percibiendo los demás. La persona puede estar muy pendiente de su forma de hablar, de sus gestos o de cualquier señal que pueda indicar que está causando una impresión negativa.

  • Antes de la situación: pasa horas o días anticipando lo que podría salir mal.
  • Durante la situación: está pendiente de su tono de voz, su postura o de cualquier signo de nerviosismo, en lugar de poder centrarse en la propia interacción.
  • Después de la situación: repasa mentalmente lo ocurrido y analiza cada detalle: ¿Habré dicho algo inadecuado?, ¿Se habrá notado que estaba nervioso? o ¿Qué habrán pensado de mí?

Este ciclo de anticipación, vigilancia y revisión puede aumentar la tensión y hacer que, poco a poco, algunas situaciones sociales empiecen a evitarse.

Por qué aparece la ansiedad social

¿Por qué aparece la ansiedad social y cómo se mantiene?

No existe una única causa que explique qué es la ansiedad social en cada persona ni por qué aparece. La forma en la que vivimos la mirada de los demás puede estar relacionada con nuestra historia personal, con experiencias de rechazo o de acoso, determinadas exigencias familiares o con una tendencia a juzgarnos con demasiada dureza.

Además, la ansiedad social puede mantenerse a través de la evitación. Cuando una situación nos genera angustia, evitarla o cancelarla puede proporcionarnos alivio en ese momento. Sin embargo, si recurrimos a la evitación de forma habitual, podemos acabar sintiendo que cada vez nos resulta más difícil enfrentarnos a esas situaciones y que el miedo aumenta cuando vuelven a presentarse.

¿Cómo gestionar la ansiedad social?

Una vez comprendido qué es la ansiedad social, también podemos empezar a entender cómo gestionarla. No se trata de obligarnos a pensar en positivo ni de intentar controlar los nervios a toda costa, sino de comprender qué situaciones nos generan malestar, qué pensamos ante ellas y cómo respondemos.

Algunos aspectos que pueden ayudar en este proceso son:

  1. Identificar las situaciones que generan ansiedad social: observar cuándo aparece el miedo a ser juzgado y qué pensamientos surgen en esos momentos.
  2. Prestar atención a la evitación: reconocer aquellas situaciones que dejamos de hacer, aplazamos o preparamos en exceso para intentar sentirnos más seguros.
  3. Aprender a afrontar el malestar progresivamente: acercarnos poco a poco a aquellas situaciones que generan ansiedad, sin exigirnos hacerlo perfectamente ni huir ante la primera sensación de incomodidad.
  4. Cuestionar la forma en la que interpretamos la mirada de los demás: aprender a distinguir entre lo que realmente está ocurriendo y aquello que creemos que los demás están pensando sobre nosotros.
  5. Comprender cómo influyen nuestras relaciones: desde la terapia sistémica, también podemos explorar cómo nuestras relaciones y los contextos en los que nos desenvolvemos influyen en la forma en que vivimos determinadas situaciones.

Gestionar la ansiedad social implica comprender tanto lo que ocurre en nuestro interior como la manera en la que nos relacionamos con nuestro entorno, para conseguir que estas emociones tengan cada vez menos poder sobre nuestras decisiones y nuestra forma de vincularnos con los demás.

Diferencias clave: ¿ansiedad social o timidez?

Es frecuente confundir ambos términos, pero al analizar a fondo qué es la ansiedad social, vemos que no es lo mismo que ser tímido.

La timidez es un rasgo de personalidad que no necesariamente genera un sufrimiento significativo. Una persona tímida puede necesitar más tiempo para romper el hielo, pero termina disfrutando del encuentro.

La principal diferencia está en cómo afecta a nuestra vida cotidiana. La ansiedad social puede hacer que evitemos planes, relaciones u oportunidades por miedo a sentirnos juzgados o a no saber cómo desenvolvernos en determinadas situaciones.

El papel del acompañamiento terapéutico

Cuando la ansiedad social empieza a condicionar nuestra forma de relacionarnos, la psicoterapia puede ayudar a comprender qué hay detrás de ese miedo y por qué la mirada de los demás tiene tanto peso.

En nuestro centro de psicoterapia en Delicias, abordamos cada proceso desde la singularidad de la persona, explorando su historia, sus relaciones y los patrones que pueden estar manteniendo este malestar.

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