Consecuencias emocionales de la menopausia

enero 7, 2016

La menopausia llega a las mujeres, generalmente, entre los 45 y los 55 años de edad. Supone la desaparición de la menstruación y se trata de una etapa en la que se sufren alteraciones físicas y psicológicas, como consecuencia de la pérdida y carencia de hormonas que afectan al estado fisiológico y mental de las mujeres. No obstante, no todas lo hacen en la misma medida, ni padecen los mismos síntomas.

Factores biológicos y sociológicos

La llegada de la menopausia trae consigo ciertas consecuencias emocionales que pueden ser propiciadas por dos factores: por un lado, los propiamente biológicos, que se manifiestan por el cambio que está sufriendo la mujer y, por otro, se encuentran los de tipo sociológico, ya que se aprecia una transformación en la relación de la mujer con el entorno, debido a esos cambios biológicos que está sufriendo.

Los síntomas emocionales más frecuentes

La inestabilidad afectiva es uno de los efectos emocionales de la menopausia.

Para alguna mujeres, en esta etapa de su vida surgen ciertos episodios de tipo depresivo y trastornos afectivos, todo ello se debe a que asimilan la menopausia con una sensación de dejar de ser útiles, tener miedo a envejecer, etc. Ciertas personas pueden experimentar carencias afectivas y algunas dificultades para relacionarse en entornos profesionales, sociales e incluso dentro del matrimonio.

Además, hasta un 70% de las mujeres con menopausia se muestran irritadas.

También desarrollan sentimientos de tristeza, ansiedad o incluso, en algunos casos, agresividad.

Por otro lado, la memoria y la capacidad cognitiva pueden verse alteradas. Esto ocurre porque los bochornos propios de la menopausia, hacen descender el flujo del cerebro y pueden desembocar en que haya menos claridad mental y una falta de memoria a corto plazo.

Estos sentimientos que alteran el estado de ánimo o incluso el aspecto físico, si llegan acompañados de la aparición de arrugas o de subidas de peso, tienen además como consecuencia más general, una pérdida gradual de la autoestima. Algunas de ellas reciben terapia psicológica y apoyo hormonal y, con todo ello, consiguen descender estos síntomas, psicológicos y físicos, para que esta etapa transcurra con la mayor normalidad posible.

No se trata de alteraciones, digamos, continuas, sino que hay etapas en las que apenas hay síntomas, otras en las que son más fuertes… Es una montaña rusa en la que también varía la duración de cada fase, soliendo coincidir, siempre hablando en general, con ciclos parecidos a los de la menstruación.