La historia de la psicoterapia Gestalt

agosto 7, 2015

En Psicoterapia La Sal llevamos a cabo la psicoterapia denominada Gestalt, un término alemán sin traducción directa al español, pero que puede entenderse como “totalidad”, “forma” o “configuración”. En otras ocasiones, hemos indagado en los conceptos en los que se basa esta corriente, pero esta vez vamos a repasar el origen de la psicoterapia Gestalt.

La historia de la psicoterapia Gestalt está ligada a la de uno de sus creadores, Friedrich Salomon Perls.

Fritz_Perls

Foto: Perls, en 1923 (DP).

Fritz Perls, como se le conoce, nació en 1893 en el seno de una familia judía, en Berlín, Alemania. Desde pequeño mostró un carácter rebelde, pues se le expulsó de varios colegios.

A su vez, desde joven destacó por la creatividad y su amor al arte. Fue su madre quien le inculcó la pasión por el teatro y siendo adolescente trabajó como actor con el autor Max Reinhardt, uno de los pioneros del teatro moderno.

Reinhardt ejerció una gran influencia en Perls, que se hará muy evidente más adelante, cuando dé forma a la psicoterapia Gestalt, sobre todo, porque en este tipo de terapia cobrará una gran importancia la comunicación no verbal. Así habló Perls de su maestro del teatro:

Max Reinhardt fue el primer genio creativo que conocí. Su idea era que los sueños de los escritores tenían que hacerse verdaderos… Nada quedaría sin ser revisado, hasta que la obra trascendiera en un mundo de realidad, dejando al mismo tiempo cabida a la fantasía del auditorio”.

Por presiones familiares acabó estudiando medicina, pero antes de finalizar la carrera, tuvo que participar en la Primera Guerra Mundial, una experiencia que reconoció como la más traumática de su vida y en la que murió uno de sus mejores amigos.

En 1920 se graduó en medicina y se estableció en Berlín como neurólogo. En esta época, denominada como los “felices años veinte”, es cuando empezó a frecuentar a personajes bohemios, filósofos y miembros de la Bauhaus. Luego, se trasladó a Frankfurt, donde trabajó como ayudante del psicoanalista Kunt Goldstein. En esta ciudad conoció a la que será su esposa, Lora Possner, más conocida como Laura Perls, también psicoanalista. Posteriormente, cuando volvió a Berlín se instaló como psicoanalista.

En 1934, con el ascenso del nazismo en Alemania decidió huir con su familia primero a Holanda y después, a Sudáfrica. Ernest Jones, amigo y biógrafo de Freud, le ofreció un puesto como analista didáctico en Johanneburgo que Perls no dudó en aceptar. Allí, el matrimonio fundó el Instituto Sudafricano de Psicoanálisis.

Dos años después de instalarse en Sudáfrica acudió al Congreso Internacional de Psicoanálisis, en Checoslovaquia, donde presentó su trabajo sobre las “resistencias orales”, que no fue bien recibido por los psicoanalistas. Además, tuvo un encuentro con Freud, del que salió totalmente decepcionado. Fue a partir de entonces cuando comenzó a alejarse del psicoanálisis y años después llegaría a decir: “Estoy profundamente agradecido de lo mucho que me desarrollé oponiéndome a él (Freud)”.

En este país de África, fue donde publicó, en 1942, su primera obra, llamada: Yo, hambre y agresión, en la que su esposa escribió algunos capítulos. En este libro surgen algunas de las premisas de la Psicoterapia Gestalt. Por ejemplo, aparece la influencia del “holismo”, concepto que proviene del griego holos, que significa totalidad, acuñado por Jam Smuts, primer ministro de Sudáfrica y fundador de Naciones Unidas.

Tras, la Segunda Guerra Mundial, y con 53 años, decidió mudarse con su familia a Nueva York, donde le ayudarían Erich Fromn y Clara Thompson, entre otros.

Allí tampoco fue bien recibido por los psicoanalistas y empezó a frecuentar ambientes contraculturales donde conoció a Paul Goodman y a Ralf Hefferline, que a partir de las notas manuscritas de Perls, entre los tres, escribieron Terapia Gestalt: Excitación y crecimiento de la personalidad humana, en 1951, lo que serán las bases teóricas de este nuevo enfoque de psicoterapia.

El enfoque de la psicoterapia Gestalt es novedoso porque considera al ser humano un organismo unificado, donde confluyen cuerpo y mente. Además, a diferencia del psicoanálisis, que explora el pasado y los “porqués”, la psicoterapia Gestalt se convierte en una experiencia de vivir el aquí y el ahora, es decir, se centra en el presente, por lo que las preguntas tienen el objetivo de investigar sobre los “qué” y los “cómo”.

Tanto Laura, como muchos de sus amigos, se oponían a llamar a este nuevo enfoque como Psicoterapia Gestáltica. Entre las otras opciones se llegó a barajar llamarla Terapia de Concentración o del Darse Cuenta. Laura defendía el nombre de Psicoanálisis Existencial; pero finalmente, Fritz se decidió por su primera opción. Así explicaba en su autobiografía, Dentro y fuera del tarro de la basura, escrito en 1969, por qué las opciones de su esposa y de sus amigos no le convencieron:

Esto significaría que eventualmente mi filosofía-terapia sería considerada como una de las otras cientos de formas de terapia (…). Yo me inclinaba por una posición que fuera todo o nada. Nada de compromisos.

Asimismo, se mostraba contento con el desarrollo que estaba teniendo la Psicoterapia Gestalt desde la publicación de sus bases teóricas.

Mi predicción fue que demoraría unos cinco años el que este título fuera conocido; otros cinco para que la gente se interesara en su contenido; cinco años más para su aceptación y otros cinco años para una explosión gestáltica. Y eso es más o menos lo que está ocurriendo.

Y es que desde la publicación del libro de la bases teóricas de la Psicoterapia Gestalt se embarcó en numerosas demostraciones a través de seminarios y talleres por alrededor de Norteamérica. También, viajó a Japón y a Israel.

Este gitano, como le gustaba llamarse, encontró su hogar en California, donde se incorporó al mítico Instituto Esalen, donde estudiaron importantes personalidades como Claudio Naranjo, Susan Sontang, Aldous Huxley, Abraham Maslow o Linus Pauling, entre otros.

En España la Psicoterapia Gestalt llega oficialmente con la fundación de la Asociación Española de Terapia Gestalt (AETG), en 1982, aunque el proceso de gestación proviene de la década de los 70. De hecho, el primer centro de psicología humanista fue fundado en Madrid en 1973, donde numerosos psicólogos extranjeros como Carl Rogers, Claudio Naranjo o Jean Michel Fourcade empezaron a desarrollar cursos de formación y otras actividades relacionadas con la Psicoterapia Gestalt.