La Terapia Gestalt como práctica meditativa

junio 26, 2014

La terapia gestalt no sólo es una filosofía del estar en el presente, sino también un conjunto de operaciones que, con la práctica, incrementa nuestra capacidad de vivir en el presente.

Es una expresión de asuntos inconclusos del pasado y la otra la capacidad de darse cuenta. La gestalt utiliza mecanismos liberadores para no reprimir las emociones.

La persona presta atención a sus procesos mentales-corporales internos como una forma de obtener información sobre ellas mismas.  Para aprender de nosotros mismos no sólo precisamos estar haciendo, sino debemos estar observándonos a nosotros mismos. La psicoterapia debe de ser una práctica tanto de autoobservación como de autoexpresión.

El objetivo del terapeuta es que la persona se de cuenta de su proceso con claridad alentando a expresar los sentimientos inexpresados o bloqueados.

Toda forma de meditación, ya sea la Meditación Trascendental o el Vipassana, tiene como elemento común estar atento a la experiencia del momento. El Vipassana o Meditación de intromisión es muy parecido al proceso gestáltico. En está práctica budista Theravadin, se comienza por centrar la atención en la respiración, tomando nota mental de cómo el abdomen sube con cada inspiración y cómo baja con la exhalación. También se observa cuando la mente se escurre de la respiración a un pensamiento, a un sonido, a una fantasía, y nos devuelve a la respiración. El tomar conciencia del proceso mente-cuerpo de momento a momento en la meditación, se conoce como estar atento.

Este proceso de estar atento en la Meditación Vipassana es muy similar a la práctica de expresar a viva voz el proceso de darse cuenta en la terapia gestáltica. En este ejercicio, la persona pone atención a sí misma y reporta en voz alta aquello de lo que se percata en ese momento; ya sean pensamientos, sentimientos, sensaciones o acciones de cualquier tipo.

La exageración, es decir, aumentar un gesto, una postura o una vocalización es una forma muy efectiva de verse a sí mismo.

Mediante la Meditación en voz alta y el uso de las prácticas gestálticas que facilitan el testimonio, las personas aprenden a amplificar las señales de su experiencia. Es como ciertas señales que comienzan a surgir como figura en un fondo de constante ruido interno, se desarrollan aún más para destacarse claramente el ruido. Muy importante además de la autoobservación es observarse sin juzgarse que permite que seamos más permisivos y reforzamos la autoaceptación.

En terapia, una de las cosas que nos resistimos y resultan desagradables es verse a uno mismo con cosas que no les gustan de sí mismos y se están enjuiciando a sí mismas y hay dolor. Por otro lado, si aprendemos a ver sin juzgar, el proceso se vuelve excitante y refuerza el ser permisivo con uno mismo.

A medida que la persona se hace responsable de su experiencia y observa se produce la reconciliación de los opuestos. La dualidad y la polaridad le abren camino a la unidad y la integración que es uno de los pilares de la terapia gestalt.

 

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