Cómo gozar de una adecuada salud física, mental y emocional

abril 15, 2016

Tener una buena salud emocional, física y mental depende de varios factores y es posible alcanzar la plenitud si trabajas sobre ello. Se trata de alcanzar un estado de equilibrio y armonía entre estas variables para que, de este modo, consigas sentirte feliz, pleno, satisfecho y lleno de energía.

Todo ello redundará en una mayor productividad en tu trabajo y un bienestar general en todos los ámbitos de tu vida.

¿Qué debo hacer para cuidar mi salud en todos los sentidos?

La salud física es la que concierne al cuerpo. Tenemos que cuidarla, más de lo que lo hacemos. Para ello, es fundamental que sigas una alimentación saludable y balanceada, que lo ejercites con la práctica habitual de algún deporte y que lo cuides previniendo enfermedades que puedan afectar a tu calidad de vida.

La salud mental, por su parte, hace referencia a la manera con la que nos enfrentamos a nuestro día a día y en las relaciones que establecemos con otras personas en diferentes entornos sociales. En ella interviene la forma en la que conseguimos equilibrar sentimientos, valores, deseos, sueños y cualidades para enfrentarnos a lo que la vida nos pone por delante.

Finalmente, la salud emocional reconoce los sentimientos, pensamientos y comportamientos y los acepta e integra en nuestras rutinas. Hay que ser capaz de establecer relaciones interpersonales  sanas y de calidad, sabiendo, también, luchar contra los problemas, el estrés o determinadas dificultades con fuerza y perseverancia.

Una persona emocionalmente sana es aquella que sabe relacionarse con sus sentimientos de una forma asertiva y se siente bien consigo misma y con los demás.

¿Cómo puedo alcanzar el bienestar?

El bienestar y la felicidad llegará cuando conjuguemos una adecuada salud física, mental y emocional. La parte física se verá colmada cuando no se sienta dolor ni molestias en ningún órgano, cuando el cuerpo funcione con eficacia y la persona sienta que se enfrenta con vitalidad y energía a la actividad diaria.

Por otro lado, el bienestar mental llega cuando un individuo consigue aprender y avanzar intelectualmente y actúa según la información que procesa, sabiendo diferenciar entre creencias y valores y pudiendo tomar decisiones adecuadas, siendo capaz de entender ideas nuevas y diferentes.

Finalmente, el bienestar emocional se alcanza cuando la persona logra controlar sus emociones. No quiere decir que tenga que reprimirlas, sino que está cómodo cuando las expresa, y lo hace con asertividad. Puede resolver conflictos y tensiones, dominando sus emociones, pensamientos y actitudes.