Cada relación de pareja es diferente y tiene sus particularidades ya que interviene la personalidad de ambas partes, la rutina en la que están en vueltos o la actitud a la hora de enfrentarse a su día a día.
A esta ecuación hay que añadir los desacuerdos y discusiones que surgen, sobre todo, conforme va avanzando la relación. Es en estos momentos donde se pone de manifiesto lo difícil que puede llegar a ser el adaptarse a la otra persona.



